FIEBRE DE LECHE

La Fiebre de la Leche es una de las enfermedades metabólicas más costosas con las que se enfrentan los productores de leche. Los costos fácilmente pueden exceder los $ 400/vaca en conceptos de veterinario y drogas, leche descartada y producción de leche perdida. Las vacas con Fiebre de la Leche también son más propensas a desarrollar otras enfermedades metabólicas, incluyendo retención placentaria y cetosis. Como con todas las enfermedades metabólicas que ocurren a las vacas productoras, un centavo de prevención es definitivamente mejor que un peso de curación.

Es bien conocido que el manejo de la ingesta de calcio en el período de secado es muy importante para minimizar las fiebres de la leche. El rol del potasio en los casos de Fiebre de la Leche ha ido creciendo en importancia como los niveles de potasio en los forrajes parecen aumentar. La ingesta de una dieta alta en potasio puede predisponer a las vacas productoras a la Fiebre de la Leche, aunque la ingesta de calcio antes del parto esté en los niveles recomendados. ¿Qué sucede?

La Fiebre de la Leche aparece cuando los niveles de calcio en sangre son demasiado bajos para llegar al requerimiento para la producción de leche en el período del parto. Aproximadamente 25 grs. de calcio irá en 10 lts. De calostro – esto es más de 5 veces la cantidad circulando en sangre! Un calcio bajo en sangre se mostrará como una aguda Fiebre de la Leche (hypocalcemia) o, en casos menos severos, como una hypocalcemia subclínica con vacas que muestran apetitos deprimidos y una incidencia aumentada de otros desórdenes metabólicos.

La forma tradicional de prevenir la Fiebre de la Leche ha sido limitar la ingesta de calcio durante el período cercano a la seca, a menos de 100 grs/vaca/día. Las vacas secas con dietas altas en calcio tienen sus metabolismos orientados a reducir la absorción de calcio de la dieta, y a aumentar la excreción de un excesivo calcio en dieta. Cuando ocurre una repentina demanda de calcio, la vaca no puede ajustar su metabolismo lo suficientemente rápido para llegar a este requerimiento aumentado. Cuando la ingesta de calcio se limita antes del parto, la vaca comienza a ajustar su metabolismo liberando calcio de sus huesos, e incrementando la absorción intestinal, en un esfuerzo para mantener circulando los niveles de calcio en sangre. Este ajuste metabólico se lleva a cabo sobre 2 ó 3 semanas, y deja a la cava más capacitada para llegar a las grandes demandas de la producción de leche.

Restringir la ingesta de calcio es usualmente la manera de elegir forrajes bajos en calcio. Los forrajes, como silabes de granos y pasturas, tienen niveles de calcio de 0,4 y 0,8%, respectivamente. La alfalfa puede tener niveles de calcio mayores al 2%. Debido al nivel alto de calcio, y debido a su nivel alto en energía, la alfalfa no es el alimento ideal para las vacas secas.

Otro factor contribuyente hacia la Fiebre de la Leche son los forrajes altos en potasio. Los niveles del potasio en forrajes altamente fertilizados, particularmente aquellos fertilizados con excremento, están a menudo por sobre el 2%, y pueden aún pasar el 3%. Las dietas altas en potasio causan que la sangre se vuelva alcalina y que aumente su pH. Un pH de sangre alto reduce la movilización del calcio de los huesos, y la absorción intestinal y hepática. Esto predispone a las vacas a la Fiebre de la Leche.


Pasos para evitar las Fiebres de la Leche:


1.- Analice para buscar calcio, fósforo, potasio y magnesio en los forrajes, por medio de química húmeda, no por NIR. Esto aumenta el costo del análisis del alimento en $10 por muestra (Norwest Labs), pero está bien gastado este dinero extra si permitirá que las raciones sean formuladas escrupulosamente para estos minerales tan importantes. El NIR no es un método certero para el análisis de minerales.

2.- Limite la ingesta de calcio a menos de 100 grs./vaca/día, y la ingesta de fósforo a menos de 45 grs. Por día, para 2 ó 3 semanas antes del parto. Evite los forrajes altos en calcio tal como la alfalfa. Los henos, los silajes de cereal y de maíz son recomendados. Trabaje estos forrajes en dietas apropiadamente balanceadas para vacas secas.

3.- Mantenga los niveles de potasio tan bajos como sean posibles – idealmente menores al 1,5%. Los niveles de potasio por sobre el 2% en los forrajes pueden predisponer a las vacas a Fiebres de la Leche, a pesar de la ingesta de calcio. Hablando en general, los forrajes bajos en potasio son bajos en calcio.

4.- Las sales aniónicas pueden ser un medio efectivo de reducir la incidencia de las Fiebres de la Leche. Si la incidencia de éstas está sobre el 10%, si existe una dificultad para reducir la ingesta de calcio, o si los niveles de potasio exceden el 2%, considere suplementar sus vacas secas con sales aniónicas. Estos compuestos (por ejemplo, sulfato de amonio, cloruro de amonio, sulfato de magnesio) son acidificantes y bajan el pH de la sangre. El cuerpo respondea la caída del pH liberando calcio de los huesos, e incrementando la absorción de los intestinos, en un intento por neutralizar el pH de la sangre. Esto ayuda a prevenir las Fiebres de la Leche. Las sales aniónicas deberían ser utilizadas solamente en dietas formuladas por un nutricionista competente.